|
Entrevista a Mariana Berbec-Rostas (Relaciones Consultance Planning Committee-Local Organization Comitee Program officer, Human Rights and Governance Grants Program at Open Society Institute-Budapest)
-Yo trabajo con una organización que empezó como organización no gubernamental y no formal. Al principio trabajamos como una red informal de profesores de derecho de todo el mundo, que se reunía, cada dos años y medio, para discutir problemas, no sólo sobre la enseñanza jurídica, sino también problemas de justicia social; y sobre cómo las universidades de derecho y ciencias jurídicas pueden ayudar e integrar problemas sociales en la enseñanza del derecho. Esta organización, hoy día, ya es formal: ahora estamos incorporados a un sistema en los EEUU; y nuestra ambición es que la clínica se expanda más dentro de las organizaciones de derecho civil en Europa occidental, dónde no está muy desarrollada todavía… -¿Por qué se eligió Valencia para este Congreso? -El objetivo era justamente ese: ayudar a la difusión de la idea de educar a través de las clínicas jurídicas en los lugares en los que todavía no están tan desarrolladas. Los congresos anteriores se celebraron en India, Sudáfrica, Filipinas, Polonia y Argentina. Esta vez quisimos hacerlo en Europa occidental para reforzar el impacto en la región. -¿Qué significa para ti personalmente la clínica jurídica? ¿Hay un caso que te haya marcado? -Nunca olvidaré mi primer caso en la clínica jurídica. Estaba en mi tercer año de carrera y vino una madre soltera que tenía muchísimos problemas. Por primera vez en mi vida entendí: “Eso es el derecho”, poder solucionar problemas concretos. Pero la mujer no sólo tenía problemas jurídicos, sino también psicológicos, sociales… Había tenido una experiencia traumática con su esposo, luego el divorcio… Me di cuenta que yo podía leer, explicar, memorizar y analizar todos los artículos de derecho, pero si no podía ayudar a esa persona; ¿cuál era mi valor para la sociedad? La mujer tenía bastantes problemas; y yo sólo podía solucionar la parte jurídica, que sería un 10 % de todo…La persona no tenía herramientas como para distinguir los problemas jurídicos de los sociales, o lo que podía resolver por sí misma y en lo podía recibir ayuda. Cómo abogado tienes que decidir… si quieres trabajar en este ámbito, vale. Es una gran toma de conciencia darte cuenta, después de 5 años, de que, por ejemplo, el derecho comercial no te interesa. El derecho comercial puede ser interesante los primeros dos años, porque hay muchísimas cosas que aprender; pero luego es una rutina: contratos, negocios, más contratos, más negocios; corte; etc. -Todo esto de la clínica legal parece a veces muy idealista…Se dice que muchos estudiantes de derecho han elegido la carrera para “ganar dinero”. ¿Cómo hacer para concientizar a los estudiantes? -Cuando trabajaba en la universidad, hicimos un cuestionario entre los estudiantes de derecho. Los mismos que en el primer año indicaban que querían estudiar derecho porque querían resolver problemas de derecho, al finalizar la carrera decían que querían ganar dinero. Yo, por ejemplo, quería trabajar como procuradora en derecho penal. Pero después de mi experiencia con la clínica jurídica, cambié de opinión. Me dije que no quería trabajar con litigios, sino tener otros proyectos, que me dieran satisfacción personal… -Cuando uno está en la universidad parece más fácil poder trabajar para lograr mayor justicia social…Pero, ¿cómo pueden hacer quienes ejercen la profesión de forma autónoma, para implicarse, poder ayudar y al mismo tiempo sobrevivir? -Conozco personas que tienen un bufete y que, además, son voluntarios en otros proyectos. Con una clínica no podemos ayudar a todas las personas… La clínica te posibilita, también, adquirir capacidades que no podrías adquirir en ninguna clase de teoría. Por ejemplo, cuando analizas sentencias (un método muy utilizado en Europa del este), es un trabajo abstracto, tú no conoces a la persona que está detrás del caso. La clínica te ofrece esa posibilidad, tienes responsabilidad directa, ya que hay una persona real. Cuando trabajas con los problemas sociales tienes casos nuevos todos los días; y, además, obtienes la satisfacción personal de hacer algo por los demás. Y te sientes algo diferente de un abogado en una oficina. También te ayuda con el primer trabajo, a cómo aplicar las reglas de derecho, lo cual te ayuda a integrarte en la profesión. Las competencias que adquieres son universales: comunicación, argumentación, redacción… Eso te ayudará en cualquier trabajo.
|



-¿Qué significa la realización de este congreso?