| Entrevista a Elías Díaz |
|
Entrevista a Elías Díaz “De lo que se trata hoy es de que la soberanía (oligárquica) del mercado no sustituya, subordine o anule la soberanía (democrática) del Estado” Elías Díaz- Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid – visitaba los días 14,15, 20, 21 y 22 de enero la Universidad Carlos III de Madrid para participar en el Seminario “Fundamentalismo vs. Democracia” organizado por el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas.-¿Cuáles son los principales temas tratados en el Seminario “Fundamentalismo vs. Democracia”? -Los que figuran en este breve programa: a) Concepto, límites y sentido actual del fundamentalismo. b) Un precedente: el iusnaturalismo teológico medieval. c) Una crítica: mundo moderno, racionalismo jurídico-político y filosofía de la Ilustración. d) Una reducción: el iusnaturalismo economicista. d) El fundamento de la democracia y el fundamentalismo democrático. f) Neocons y teocons: una coalición fundamentalista contra el Estado democrático de Derecho. -¿Cuáles son los principales retos de las democracias contemporáneas? -En términos generales algunos de esos retos son los que derivan de los supuestos del punto anterior. Es decir, el dogmatismo, la intolerancia, la negación de la autonomía moral personal, en definitiva, lo que hoy denominamos como fundamentalismo. Dentro de él, por un lado (“teocon”), el intento de imposición de las leyes eternas y naturales de las religiones, de las iglesias, sobre las libres decisiones democráticas de la soberanía popular. Por otro lado (“neocon”), el propósito de dominio global de los dogmas economicistas, de la “lex mercatoria” como ley natural, del neoliberalismo como “pensamiento único” supuestamente científico. Frente a tales desafíos, de lo que como respuesta se trata hoy es de que la soberanía (oligárquica) del mercado no sustituya, subordine o anule la soberanía (democrática) del Estado, es decir, del Estado democrático de Derecho. En esos fundamentalismos, en esas degradaciones y reducciones en la calidad de las democracias, se alojan las corrupciones de todo tipo (económicas e ideológicas) que se muestran como muy negativos retos concretos tanto para las instituciones políticas como para la sociedad civil (y mercantil) de nuestro tiempo. - En España, en los últimos decenios, hemos asistido a un importante desarrollo doctrinal en relación con los derechos humanos. ¿De qué manera esto ha contribuido a dinamizar la filosofía del Derecho en nuestro país? -Los derechos humanos constituyen la razón de ser del Estado de Derecho. Y ambos como procesos históricos siempre abiertos (aunque no irreversibles) conforman progresivamente la institucionalización jurídica de la democracia política. No hay Estado de Derecho (ni derechos humanos) sin democracia; ni democracia sin Estado de Derecho (y derechos humanos). Correlación e interrelación, pues, entre el sistema de legalidad basado en el Estado de Derecho (y los derechos humanos) y el sistema de legitimidad, de valores, exigencias humanas y consecuentes procedimientos de carácter democrático. Democracia moral, democracia política y democracia jurídica. La Filosofía del Derecho trata, en ese marco y entre otras cosas, de esa correlación e interrelación entre legalidad y legitimidad a través siempre de la razón crítica. Pero el “desarrollo doctrinal” de ella que siempre enriquece el análisis y el debate, no es, claro está, unívoco, ni equivalente: con unos u otros rótulos, hay filosofías inhibicionistas, supuestamente abstencionistas, ante esas cuestiones éticas, otras de preferencias irracionalistas (conectadas o no a las anteriores) y también las de sentido fundamentalista, ya se ha indicado, que subordinan la autonomía moral individual con sus exigencias de universalidad bien a dogmas teológicos o bien a determinaciones fácticas economicistas. -¿Cuáles serían las cuestiones que en el futuro van a determinar el sentido de la Filosofía del Derecho? -A mi juicio algunas de estas cuestiones, aquí sintetizadas, son (o debieran ser) las que preferentemente configuran el más coherente sentido de la actual Filosofía del Derecho. No, pues, una exclusiva y exclusivista perspectiva de interiorización jurídica, sino, como digo, de interrelación del Derecho con la realidad social, con las ciencias sociales (la Sociología del Derecho sigue casi ausente de nuestras Facultades) y con la filosofía moral y política. Los viejos y nuevos derechos humanos, exigencias éticas y políticas que tienen que ver con las propuestas ecológicas, de género, las relativas al sexo, a las investigaciones biológicas y genéticas etc. pero asimismo, como base, con las condiciones económicas, sociales, culturales orientadas desde los principios enunciados (pero no realizados) desde las mejores derivaciones de la Ilustración y del pensamiento democrático: libertad, igualdad, solidaridad.-En el actual proceso de reforma y reorganización universitaria en España, ¿qué papel se le debería atribuir a la Filosofía del Derecho en la formación de los futuros juristas? -Con todo lo dicho, aunque sea de modo muy abreviado, debería quedar del todo claro que una buena formación de los futuros juristas (que no quieran ser meros leguleyos, rábulas o picapleitos sin mayor entidad) debería contar asimismo con esa buena formación en Filosofía del Derecho. Y también (para que no se vea aquí ningún interés gremial) en Historia y Sociología del Derecho, en ciencias sociales y en filosofía moral y política. Ya sé que no se puede estudiar todo en esos limitados cuatro o cinco cursos de licenciatura o grado, pero lo importantes es tener (y mantener) la mente siempre abierta a todos esos otros conocimientos. No cerrar, no enclaustrar el Derecho en sí mismo, no aislarlo de la “totalidad” social. Eso es, al menos, lo que –a pesar de las negativas circunstancias políticas de la época- yo recuerdo como más positivo de aquellos mis años de formación: no sólo como estudiante, sino también después (el proceso de aprendizaje y de estudio no termina nunca) como profesor y, desde luego, como investigador y autor de trabajos, artículos y libros sobre estos temas. Entonces se trataba de luchar, también a través del Derecho, contra la dictadura. Ahora se trata –como exige la Constitución- de “establecer una sociedad democrática avanzada”.
|



Elías Díaz- Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid – visitaba los días 14,15, 20, 21 y 22 de enero la Universidad Carlos III de Madrid para participar en el Seminario “Fundamentalismo vs. Democracia” organizado por el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas.
-A mi juicio algunas de estas cuestiones, aquí sintetizadas, son (o debieran ser) las que preferentemente configuran el más coherente sentido de la actual Filosofía del Derecho. No, pues, una exclusiva y exclusivista perspectiva de interiorización jurídica, sino, como digo, de interrelación del Derecho con la realidad social, con las ciencias sociales (la Sociología del Derecho sigue casi ausente de nuestras Facultades) y con la filosofía moral y política. Los viejos y nuevos derechos humanos, exigencias éticas y políticas que tienen que ver con las propuestas ecológicas, de género, las relativas al sexo, a las investigaciones biológicas y genéticas etc. pero asimismo, como base, con las condiciones económicas, sociales, culturales orientadas desde los principios enunciados (pero no realizados) desde las mejores derivaciones de la Ilustración y del pensamiento democrático: libertad, igualdad, solidaridad.