Mapa Web Contactar

Inicio
English (United Kingdom)Español (spanish formal Internacional)
 
Entrevista a Tania Pariona y Pedro Loperena PDF Print E-mail

 

Entrevista a Tania Pariona y Pedro Loperena

El Programa de formación en derechos humanos para pueblos indígenas de América Latina- realizado por el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU- ha facilitado la capacitación de más de 50 líderes indígenas desde el año 2000.

Para el movimiento indígena internacional, los derechos humanos constituyen una herramienta útil para la defensa y la promoción de sus derechos frente a la colonización que no cesa. La usurpación del territorio y la amenaza a sus formas de vida colectivas y sostenibles son los escenarios en que los pueblos indígenas libran sus luchas de resistencia, hacen ondear el estandarte de su dignidad y reclaman el respeto por los modos culturales de entender el desarrollo.

Tania Pariona y Pedro Loperena son participantes en el Programa de formación. Pariona, del pueblo Quechua de Perú, lidera la organización Ñoqanchiq, una red de niños, adolescentes y jóvenes Quechuas, que participa en diversos espacios nacionales e internacionales de mujeres indígenas. Loperena, en Colombia, es coordinador de Derechos Humanos de la Organización Wiwa Yugumaiun Bunkuanarrua Tayrona OWYBT de la Sierra Nevada de Santa Marta, la cual representa al Pueblo Wiwa.


-Para la cosmovisión de pueblos indígenas Quechua y Wiwa, que no han participado en las experiencias históricas europeas que desembocan en la formulación de los derechos humanos, sino que más bien han padecido la versión colonizadora de los productos culturales occidentales, ¿qué significan los derechos humanos?


Tania ParionaPariona. Los quechuas somos el pueblo mayoritario en Perú y estamos presentes también en Bolivia, Ecuador, Chile y Argentina. Desde lo que siento y lo que pienso como joven, hablar de Derechos Humanos significa hablar de nuestras raíces e historia, del presente y de nuestra visión de futuro. Para los quechuas, la Pachamama (Madre Tierra) y  el Territorio son la base de nuestra existencia y pervivencia espiritual, cultural, social y política, donde todo tiene vida, todo es integral y holístico, donde existe armonía y reciprocidad con la naturaleza, donde interactuamos en colectividad. Nuestra forma propia de vida es diferente, debe ser respetada y debemos tener el derecho a ejercerla con libertad, sin ser discriminados. Tenemos derecho a vivir una vida digna, en la que las nuevas generaciones seamos realmente la continuidad de nuestros pueblos.

 

Pedro LoperenaLoperena. Para el pueblo Wiwa, los Derechos Humanos están escritos en el Territorio Ancestral. Nuestro territorio discurre desde la orilla del mar Caribe hasta los picos de los Nevados de la Sierra Nevada de Santa Marta o Gonawindua.  Gonawindua está regida por una serie de lugares sagrados distribuidos por todo el territorio, que sólo los mamos pueden controlar a través de pagamentos en ciertos tiempos y de determinados materiales.

De la tierra madre provenimos y somos lo que somos, la tierra madre nos fue dada desde el origen del mundo y ella sustenta nuestra convivencia, nuestra razón de ser como indígenas de la Sierra, en este territorio están las normas que como portadores de una cultura determinada debemos cumplir. Aquí están los lugares de nuestra historia y que nosotros podemos denominar como territorio propio (o Derechos Humanos). Es como espacio sagrado que alimenta y fortalece y nos da la existencia en el universo. Por lo tanto, este espacio es propiedad de todos y cada uno de aquellos Pueblos a los que la Madre espiritual les encomendó unas misiones específicas, que debemos cumplir y que tan sólo se pueden concretar en el espacio denominado Sierra Nevada. En definitiva, el territorio es el espacio donde están escritas las Leyes y las Historias Wiwa sin las cuales no seríamos pueblos con culturas diferentes.

-En las últimas décadas, el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas ha dado una respuesta a las demandas planteadas por los pueblos indígenas. La creación del Foro permanente de cuestiones indígenas, del Relator Especial y del Mecanismo de expertos, la adopción de la Declaración de derechos de los pueblos indígenas..,  ¿cuál es su valoración de esta respuesta?

P. Ha sido un proceso de lucha constante de hermanos Indígenas del mundo, donde las  alianzas con no indígenas fueron también importantes. Hoy constituyen espacios y mecanismos que velan por el ejercicio de derechos reconocidos, donde los Estados son signatarios de ellos. Tanto el Convenio 169 de la OIT como la Declaración reconocen y reafirman derechos que ancestralmente ya existían para los pueblos indígenas como son el derecho al territorio ancestral o el derecho a la autodeterminación.

Los avances en el reconocimiento de derechos a nivel internacional son positivos y sustanciales para los pueblos indígenas. Sin embargo la implementación de estos a nivel de los Estados aún no son reales y efectivos, existen y se crean nuevas leyes, políticas y programas que vulneran los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas. La comunidad internacional debería hacer un seguimiento, monitoreo y evaluación permanente para  garantizar el cumplimiento de tales derechos.

L. Primero, hay que aclarar que no somos “encomiendas”, “menores de edad”, “salvajes”, “objetos de estudios” ni mucho menos “cuestiones”.  Somos pueblos indígenas con capacidades, actitudes, aptitudes  y valores como las demás personas del mundo occidental. En cuanto a la valoración de la Declaración, ha sido oportuna y se ha aprobado en buena hora, pero hace falta que se ponga en práctica. No vale con que los Estados la aprueben para salir del paso y quedar bien políticamente ante los demás Estados.

-Los Estados latinoamericanos han reconocido constitucionalmente la diversidad cultural y la validez legal a los sistemas jurídicos indígenas. Sin embargo, hay una gran brecha entre los derechos reconocidos en la letra y la autonomía “concedida” en la práctica. ¿Por qué?

P. Los Estados son conscientes de nuestra existencia como pueblos indígenas, así como de la existencia de población afrodescendiente, pero manejan la concepción ideológica de que no somos sujetos de derechos, significamos pobreza y atraso cultural para el país. Alan García, presidente de Perú, dijo hace unas semanas que “los indios son de segunda clase” y que son “obstáculos para el desarrollo”.  Ese pensamiento se traduce en la falta de voluntad política y desinterés en generar condiciones efectivas  para hacer realidad los derechos que están en el papel,  suscritos y ratificados por los Estados.

Por encima de los derechos humanos se priman otros intereses de tipo político, económico y el afán de lograr el llamado “desarrollo” de un país, concebido como explotación de recursos, embellecimiento de las ciudades, urbanización, inversión de capitales extranjeros, privatización, etc. No se tiene en cuenta que en ese proceso se violan derechos individuales y colectivos y se atenta contra la vida de seres humanos.

L. Esto se debe a que en Colombia los jueces sólo se preparan en el marco jurídico constitucional y no en las jurisdicciones especiales indígenas, así que éstas no se tienen en cuenta a la hora de resolver casos y emitir los veredictos. La  legislación especial indígena no forma parte de las áreas de formación de los jueces, fiscales y abogados, lo cual refleja el gran vacío de entre los marcos jurídicos estatales y la jurisdicción especial indígena.


-Recientemente hemos visto en Perú el enfrentamiento entre pueblos indígenas amazónicos y fuerzas de seguridad del estado. ¿Qué hay detrás de este conflicto?

P. Es un síntoma acumulado de todos los atropellos a los derechos de los pueblos indígenas. En mi opinión, ningún tipo de violencia conduce a la construcción verdadera del Estado de Derecho. Pero también digo que entre las responsabilidades del Estado se encuentra la creación de mecanismos de diálogo con los actores involucrados, en vez de  actuar con reglas de represión, con las mal llamadas “medidas de seguridad ciudadana”, que en lugar de brindar seguridad, ponen en riesgo la vida de hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos, además de criminalizar la protesta pacífica.

Detrás de esta situación está la elaboración por parte del gobierno de decretos legislativos sin consultar de forma previa, libre e informada a los pueblos indígenas, es decir, sin tener en cuenta el marco jurídico internacional con el que Perú está comprometido. Y, como colofón, los medios de comunicación del ámbito nacional replican las versiones del gobierno.

El gobierno peruano ha dejado entrever su desesperación por cumplir con las leyes que se derivan de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos, ignorando los convenios internacionales sobre pueblos indígenas y atentando contra los derechos de los pueblos indígenas amazónicos, que en su territorio cuentan con una gran riqueza biológica y forestal, y que el Estado sólo valora en su calidad de mercancía negociable y explotable.

Pero este suceso lamentable ha permitido que poblaciones enteras, organizaciones de diversa índole y ubicación geográfica en el mundo se sumaran a la lucha por la defensa del territorio ancestral de los pueblos amazónicos y ha significado la necesidad de construir una agenda común sobre tierras y territorios entre los pueblos quechua, aymara y amazónicos de Perú.

-En Colombia, los pueblos indígenas han sido las principales víctimas del conflicto armado interno, ¿cómo ha vivido el pueblo Wiwa la persecución por parte de todos los actores armados?

L. Con la llegada de los kumkuna (guerrilleros), bunzisi (paramilitares) y yibi (ejército) en 1993, las acciones subversivas desembocaron en una oleada de asesinatos contra los líderes indígenas, desplazamientos internos, quema de viviendas y reclutamiento de nuestros miembros a las filas de los grupos armados. La guerra se arraigó intensamente en el territorio y se produjeron graves violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Estos hechos han quedado grabados en la memoria de los ancianos, que se niegan a narrarlos por el dolor que aún sienten y porque contar la violencia del pasado “es generar más enfermad de la que existe”. Otros tampoco lo cuentan por miedo y, en fin, muchos decidieron hacer un voto del silencio frente al tema.

Entre los años 2001 y 2007 ha habido 22 ejecuciones extrajudiciales, un centenar de muertos y varias personas desaparecidas por parte de la guerrilla y paramilitares, lo cual nos llevó en 2005 a solicitar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos medidas cautelares para el Pueblo Wiwa.


-Para terminar, frente al desarrollo económico fomentado por el capitalismo liberal, los pueblos indígenas proponen un modelo de vida y de autodesarrollo diferenciado que los pueblos andinos han llamado “vivir bien”. ¿En qué consiste esta propuesta?

P. Para los pueblos andinos no hay un enfoque concreto para el “estar bien”. El Allin Kawsay o “buen vivir” se manifiesta por sí mismo cuando conversamos, convivimos y nos sintonizamos de manera armoniosa, respetuosa y ritual con todas las circunstancias y ciclos de la Pacha, la naturaleza y nosotros. La vida está dentro y fuera de nosotros, en los árboles, los ríos, las flores, el viento, la lluvia, los animales, las plantas, la lluvia, etc. No hay división entre nosotros y el todo (el Pacha). Existimos mutuamente, somos miembros unos de otros. Si uno está bien, estamos bien todos.

L. Para lograr la vida buena, el pueblo Wiwa pide que se compren los territorios ancestrales que se ubican en la parte baja de la Sierra, que se titulen a nombre del Pueblo Wiwa y que estos territorios se enmarquen en los términos jurídicos de la constitución política como imprescriptibles, inembargables, inalienables e intransferibles para poder fomentar la cría de animales domésticos y cultivar productos agrícolas orgánicos. Si hay territorio, existen Derechos Humanos.